LOS ANGELES Y PARUCHY
Mayo 26, 2009

Esta experiencia también es novedosa, Guillermina,  y quizás por mirar ahora las cosas con ojos de Paruchy, hemos accedido a ella. Ya sabes que los niños están completamente abiertos a todo…De pronto, un amigo, me dice, que si quiero, me envÃa tres ángeles… Sólo tengo que abrirles la puerta a las once, encender una vela y dejarles una manzana y una margarita, para que entren y estén cinco dÃas en mi casa, durante los cuales podré pedirles tres deseos, escribiendolos en un papel, que tendré que quemar en la vela cuando se vayan. Entonces, a mi vez, podré enviarle los ángeles a otra persona … Antes habrÃa dicho que no, pero ahora y a través de Paruchy, he pensado que ¿Quién no quiere ángeles en su casa y, más si es una niña? Recuerdo que cuando me vistieron de ángel, tendrÃa cinco años por aquel entonces, me sentà completamente feliz, saltando y tratando de volar durante todo un dÃa en el que tuve alas… AsÃ,  que le dije que si a mi amigo y, Paruchy les abrió la puerta aquella noche.
Ya lo sé, Amparo y me parece muy bien que convivamos con ellos, seguro que nos escucharan, como nuestra lorita, que tal vez fuese un ángel disfrazado, al que tuvimos tantos años enjaulado…Me da pena pensarlo ahora. Estos de tu amigo, parecen ángeles de paso, casi emigrantes, y poderles pedir tres deseos, como en los cuentos de Paruchy nos hace mucha ilusión… AsÃ, que nos hemos puesto a pensar las dos y…Ya los tenemos, ayudadas por Paruchy, que es la que nos ha metido en este embrollo. Si Guillermina, la verdad es que ha sido muy fácil, porque nosotras ya lo tenemos todo, y hemos dejado que los escoja Paruchy, porque ya sabemos lo que dice siempre… Claro que, quizás hemos puesto en un compromiso a los ángeles. Pero es lo que les decimos, nosotras trabajamos todo lo que podemos en enderezar la casa , pero fuera de casa nada podemos. Y ellos sà que pueden enderezar el mundo, arreglarlo un poquito, ahora que está tan desastrado… ¿No te parece? No veas, Guillermina, como veo con mis ojos nuevos el polvo de las puertas…Pues bien, poco a poco, lo iré limpiando. Y ellos, como son tantos, legiones según los libros, ya tienen trabajo asegurado para toda la eternidad, porque allÃ, siempre contemplando el cielo se deben de aburrir muchÃsimo…
Al menos, eso dice Paruchy, que no le gusta estar quieta.
En fin, Amparo, que bienvenidos sean todos los ángeles del cielo y, a ver si ellos ponen un poco de paz , amor y felicidad en este mundo tan revuelto y se ponen a trabajar muy en serio. Y cuando se cumplan los cinco dÃas, pensaremos a quién se los mandamos. La noche que vinieron, el calendario nuestro hablaba de ángeles…¿Casualidad?
Mañana se cumplen los cinco dÃas de estar los tres ángeles en casa. Tras una corta reflexión, hemos decidido las tres de completo acuerdo, no mandárselos a nadie, porque no iban a creernos, ni hacernos caso. Pero lo más importante, a nuestro parecer, es que nuestros tres ángeles recuperen su libertad y derecho a decidir con quién quieren, o no, estar, y no se sientan obligados a realizar ninguno de nuestros deseos… AsÃ, que le abriremos la puerta y que hagan lo que ellos deseen, que es lo realmente valido. ¿No os parece?…Paruchy está muy contenta y os manda a todos un beso de lorita, que también debe de andar por esos cielos, entre ángeles y estrellas y nosotras dos, como casi siempre, terminamos con un poema:
Siempre podremos resucitar,
o renacer aquà o allá, nada importa
el lugar en donde estéis…Un dÃa
descorreremos el velo que nos
impide ver la realidad más sublime,
que no está en lo que pensamos
nosotros, ni en lo que cremos,Â
sino en percibir las cosas
con la mirada limpia de los niños,
descubriendo la magia de la vida
y sus confines infinitos, con la
autenticidad de los árboles,
de los pájaros, de las flores, olvidando
nuestros torpes pasos por el mundo,
para escuchar tan sólo al corazón y,
quizás a los ángeles…
que nos toquen de turno.
Amparo, Guillermina y Paruchy
Entry Filed under: apartado de guillermina. .
4 Comments Add your own
Leave a Comment
Some HTML allowed:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed

1.
JoaquÃn Duarte | Junio 24, 2009 at 11:46 pm
Cuando termine de leer al “Idiota” empezaré con el libro que tan gentilmente me regalaste.
Eres un ser encantador.
Amiga, quiero que te cuides mucho, sé que me queda mucho tuyo por leer, y lo haré.
Besos
2.
Amparo | Junio 27, 2009 at 6:30 pm
He leído tus dos comentarios. Gracias por tus palabras, tambien me alegra mucho que hayamos conectado después de tanto tiempo. Entré en tu blog y es estupendo todo los que he visto en él, casi aluciné con las fotografías y tus comentarios. Bueno, me dejas a mi en mantillitas, porque yo viajo por Internet con Muletas que me ayudan, una de ellas mi hija, sino no podría. En el correo me defiendo un poco, pero ignoro tantas cosas, que me pierdo por esta red interminable y complicada. Pero he encontrado en ella el modo más maravilloso de dejar todo lo que he escrito, para que no se pierda en un rincón de mi casa, aunque yo muera. Y esto para mí es lo más importante. Un abrazo con mi amistad incondicional. a. conde
3.
JoaquÃn Duarte | Junio 28, 2009 at 12:26 pm
Me has emocionado, sabes que soy de lágrima fácil cuando remuevo páginas del pasado.
Te quiero por lo que eres, una persona excepcional, siempre dispuesta a ayudar.
Recibe toda mi estima y consideración en su fuerte abrazo.
Voy hacer la traducción que te he prometido.
Cuando vuelvas a mi blog deja constancia de ello.
4.
JoaquÃn Duarte | Junio 30, 2009 at 12:34 am
Querida amiga, como lo prometido es deuda, aquà tienes la traducción de tu poema…
Sempre poderemos ressuscitar
ou renascer aqui ou acolá, nada importa
o lugar donde estejas… Um dia
descobriremos o véu que nos
impede de ver a realidade mais sublime,
que não está no que pensamos
nós, nem no que cremos,
senão em perceber as coisas
com o olhar lÃmpido das crianças,
descobrindo a magia da vida
e os seus infinitos confins, com a
autenticidade das árvores,
dos pássaros, das flores, olvidando
os nossos passos torpes pelo mundo,
para escutar tão só ao coração e,
quiçá aos anjos…
que estejam de turno.
Um grande abraço, meu