A MI HERMANA LILU
noviembre 1, 2011 at 2:36 pm Deja un comentario
APARTADO DE GUILLERMINA
Noviembre nos trae siempre el recuerdo de los que se fueron…Ya son tantos, Guillermina, que tenemos más seres queridos en el otro mundo que en éste. Por eso sueño más con ellos que con los vivos.
Tu espacio hoy se lo dedico a todos ellos, pero muy especialmente a una de mis hermanas, con la que más compartí mi vida, mis hijos y mis avatares. Al quedarse viuda vino a nuestra casa y convivió con nosotros hasta su muerte… Así pues, quiero compartir con ella también este espacio tan nuestro, como en la vida las penas y alegrías.
Fue aquel un periodo difícil, para las dos, murió también nuestra madre, después mi esposo y… por último ella. Aún con algunos años de diferencia, fueron marcando nuestras vidas de hondos e irreparables vacíos, tan difíciles de superar, hasta quedarme sola con mis hijos, adolescentes todavía estudiando. Pero sobreviví pese a todos los avatares y a su memoria dedico éste rincón, que me sirve tantas veces de refugio y compañía en mi andadura por Internet, donde siempre estás esperándome tú…Guillermina. Menos mal que te has acordado de mi… Creí que te habías olvidado de que yo estoy desde siempre contigo, que nunca estarás sola del todo y que cuando nos vayamos lo haremos juntas… Así que adelante con los faroles, que sabes enciendo en ti, cuando los demás te fallan y, bienvenida tu hermana Lilu, con nosotras, a la que Paruchy recuerda casi como a una madre.
En tus ojos veo la distancia,
en tu boca la amargura…
La soledad te abarca como
la sombra en la que te reclinas.
La incomprensión quizás,
fue enhebrando tus días,
desmadejando el tiempo…
Ahora sólo nos queda
tu imagen nítida
en un cliché pequeño,
que atestigua que eres
tan cierta como entonces,
cuando precisa e insoslayable,
acompañaste la cotidianeidad
de nuestras vidas…
ENSAYANDO A MORIR 1988
Este libro escrito en aquella época, se lo dedico también a mi hermana Lilu, pues fue para mi, por circunstancias adversas que me anulaban, como un ensayo de la muerte.
RITMO
Al borde de la vida
o de la muerte estamos,
pisando la escalada
de este círculo elíptico
sin posible salida.
Pues vivir o morir
siempre es lo mismo,
apenas más arriba,
apenas más abajo
en idéntico ritmo…
LA HERIDA
La vida en sí
es un cúmulo de cosas,
bien hechas unas, las menos
y, otras profundamente erróneas…
Y, hay que saber hallar
la esencia de la rosa
también en las espinas,
fieles perros guardianes,
porque la verdad encuentre
sólo aquel, que comprenda
y ansíe, la ardiente luz
de su tremenda herida luminosa.
PASILLOS
Pasillos largos
para pisar sin ruido,
para pasar despacio
en silencio, mascullando
palabras inaudibles.
Pasillos largos para la ausencia,
para la incertidumbre,
para el cansancio, de la vejez,
cuando pisamos la huella
trasnochada del insomnio…
Pasillos donde la distancia
se eterniza, pasillos
para el desasimiento,
sin puertas para la huída
de uno mismo.
PARQUE
El pájaro que canta,
el árbol, el triste jardín que
posee un sello inconfundible
de soledad, distante…
Podría ser un parque cualquiera
en otro sitio, pero aquí tiene
una melancolía indescriptible.
Los que se van y los que vienen
la perciben y, aquellos
que no pueden recuperarse
para sobrevivir, y quedan presos
en el difícil y agobiante yugo
que los va consumiendo
lentamente…
RUMOR
La tarde parece de septiembre,
los árboles más grises, nublado
el día, húmedo el aire
recordando la lluvia,
el olor de la tierra mojada
en los jardines, el césped
que me roza al andar
sobre mis pasos repetidos y,
esa tristeza que preconiza
no se que jornadas apretando
mis manos, latiendo en los
pasillos solitarios del Hospital,
donde no sé que espero,
pues el milagro a veces no responde
a la incierta medida del deseo…
Y, afuera está la noche, percibiéndose
un oculto rumor, quizá las alas
de un corazón enfermo, aferrado
a su escaso latir, inútilmente…
VENTANA ABIERTA
Al borde de la vida
la azucena, la blanca flor
de la verdad rayando
la bisectriz del alba…
Oro y luz de la triste mañana
alumbrando el resquicio
de la ventana abierta,
que nos va despertando
con su leve disfraz de alegría,
sumergiéndose en el lecho
doliente, lamiendo las arrugas
y, esparciendo lunares amarillos
sobre las blancas sábanas,
donde sus viejas manos
se marchitan…
LOS GATOS
Ni siquiera los gatos
son un poco sociables,
se esconden recelosos,
ni ofreciéndoles carne
o pescado, acuden.
Se pasean ajenos
a tanta pesadumbre,
estirando sus cuerpos
al sol, indiferentes.
Nos vamos sin amigos,
tristes y solitarias,
como ha tiempo vinimos,
con sólo algún paciente
amable que saluda, o las visitas
con las que compartimos
las horas del insomnio,
cuando nos tropezábamos
en los largos paseos de velas
y plantones por salas y pasillos.
Sólo unos cuantos pájaros
nos cantan y sus agudos trinos
parecen lamentarse,
contagiados también
de tanta pesadumbre.
NOCTURNO
Duermen todos, se respira
el silencio, parpadean las luces,
el gotear de la fuente marca
el ritmo impreciso de las horas,
se refleja la luna en el estanque.
Hallarme aquí, en este Hospital
más parece una alucinación,
siendo sólo real este momento
en aparente paz, como si fuese
un remanso perdido en medio
de la noche, donde ningún vestigio
de dolor se siente… Sólo el silencio,
el grillo y, el gotear tranquilo
de la fuente…
INSTANTE
Dejada así la mano,
despegada del cuerpo,
en silencio la voz,
casi alcanzada ya
la dimensión del rayo
en la mirada, abiertas
las pupilas a la luz…
Pero un instante, apenas
un suspiro solamente,
para volver después
de haber tenido la libertad
del pájaro, a la cárcel estrecha
del corazón humano, que prosigue
latiendo enceguecido…
SILENCIO
Era un largo silencio,
sabia a sol, a sangre
agrito contenido. y le miré
las manos vacías, colgantes
como dos ramas viejas,
llenas de longitudes
estrechando el latido…
Así quedamos, caído el cuerpo
y desamado, sólo un tronco
que trae a la memoria
el haber sido mucho antes,
niebla solamente, vértigo
de un suspiro, camino
de una lágrima del corazón
a la pupila como lluvia
ligera, recorrido.
INESPERADAMENTE
Te fuiste yendo, poco a poco
de las cosas, despegándote
apenas de ti misma, desamándote,
con la precisa hoja para el vuelo.
No querías marchar y te aferrabas
a esa partida rama que se iba
desgajando lentamente…
Por eso te arrancaron
una tranquila tarde de verano
sin dolor, a punto ya la rama
de secarse, inesperadamente.
LAMENTO
Latirán en el pulso las cadenas
latirán, latirán hasta romperse,
como rasga el relámpago la noche
y, la rosa es hiriente en las espinas…
Por salvarse quizás
de la mano inclemente
que la siega.
SUEÑO
Dormir toda la vida
para vivir la muerte,
para sentir más cerca
la ausencia de las cosas,
cuando se queda el tacto,
lejos de las abiertas manos
cruzadas, suplicantes…
Mientras ruedan los ojos
hacia la luz y, puedan
los párpados, abiertos
a la verdad suprema,
cerrarse para siempre…
LA MUERTE
Cuando pasa la muerte
deja un profundo hueco,
donde sólo el silencio
puede suplir la ausencia.
Hay un aliento inmóvil
cerrando las ventanas,
sosteniendo las manos
que se pierden, los ojos
suplicantes que se hunden,
asolándonos…
Cuando pasa la muerte,
se quedan con su duelo
los rincones, las paredes acechan
alargándose, destrenzando
las sombras, haciendo cucuruchos
con el miedo que hace girar
de pronto las cabezas, erizando
los pasos, resumiéndolos,
apagándolos para siempre.
CAMINO
A veces no regresa uno
del todo, quedamos rezagados
sin ganas de marchar, ni de llegar
tampoco a ningún sitio,
como si no existiera la distancia
y fuera al mismo tiempo
el antes y el ahora
sin que vendrá después,
equidistante todo de nosotros.
Y así a medio camino entre ir
o venir, sin más presencia
que la tranquila noche solitaria,
recordando tal vez que sólo
vamos o venimos, porque
en ello no existe diferencia…
PÁLPITO
Nada es más importante
ni tu , ni yo salvamos
el instante… Está marcado
el ritmo, no podemos evadirlo,
ni alcanzar la distancia,
esa ínfima distancia
inaprensible que separa
la vida de la muerte,
tu pálpito del mío…
PAZ
Sendero de la paz
es esta amalgamada sinfonía
que empieza a despertarme.
Cantan los pájaros y lentamente
nos invade la luz, entreabriendo
las sombras de la noche,
rompiendo la quietud
en hilos intangibles de tristeza.
SOLEDAD
Ha llegado el momento
de quedarme sola,
de conocer la verdad
y ver que he ido poblando
el silencio de canciones,
sin hallar ni tan siquiera,
como respuesta, el eco
de una contestación…
Por eso he de recoger
las palabras que dije
y, cantar aleluyas solamente
para el largo camino
de la muerte, porque la vida
es sólo una ilusión…
A. Conde Gamazo
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