Monólogos de un tren

enero 12, 2008 at 5:40 pm 1 comentario

 

I
Estivaremos las redes del viento,
las aureolas de los astros,
los números infinitos
de las constelaciones
y veremos la tierra pequeña,
muy pequeña de lejos,
porque nos habremos trasladado
a otra galaxia, donde la forma
como en el mar las olas,
sera sólo energía
en movimiento.

II
El recorrido es largo,
tranquilo, indiferente.
El tren repta,
las vías se estremecen
Lánguidamente quieta
tras de la ventanilla
oteo el nublado horizonte,
también nublado el pensamiento
que me recorre, consciente
de mi inconsciente ir
hacia cualquier parte
más allá de este tren.

III
Ahora estoy liberada
y ligera como el viento,
resbalo con el tren
por algún sitio
sin tropiezo,
ninguna zancadilla
me detiene.
Voy al pairo
de este gran movimiento
que sostiene
mi alma fugitiva.

IV
Veo en la luz, transcrita
la memoria
de un pájaro cautivo.
No me vas a entender,
te escribo por la inercia
tranquila e indecisa,
de la vía de un tren,
en la emigratoriedad
de un día

V
Todo está gris,
gris el cielo, la tarde,
la ceniza del día
cayendo sobre el tren,
ese tren que me invade,
donde vamos o venimos
no lo sé muy bien,
porque el hoy
nada sabe
de mañana,
ni de ayer.

VI
De trenes y otras yerbas
te hablaría cuando,
vestida de amapola,
te vi por los parajes recorridos
y las vías desiertas.
Te hablaría del tiempo
parado en este instante,
donde la luz remarca
te destino de ave,
que comienza
su emigración
sin límite.

VI
Soy elemental, lo sabes,
no resisto artificios,
ni compromisos futuros,
ni actuales.
Mira los pájaros,
ellos y yo, te lo aseguro,
somos lo mismo.

VIII
Hablaba, hablaba,
hablaba, su berborrea
era desconcertante, agresiva,
con tacos y otras sonoridades
dislocaba…Y se lo dije.
Calló entonces.
Un silencio expectante
nos sobrecogió a todos.
Y me sentí
culpable de mi gesto
espontáneo,
que en realidad
fue también semejante.

IX
De trenes y otras hierbas
menudas del paisaje,
te hablaré sin reservas,
sin las cargas posibles
de críticas absurdas,
porque todos damos de si
lo justo, cada cual enredado
en sus causalidades,
los andenes precisos,
los arbitrarios trenes consabidos
que se suelen perder
en las esquinas, en los derroteros,
en los atascos injustificables,
los descarrilamientos del sistema
tan imprevistos siempre.
No faltes, te espero
en cualquier lugar del tiempo.
Donde estuviste un día,
donde amaste quizás,
donde te equivocaste,
donde te despediste
sin dar el beso aquel.
donde te acomodaste
en el olvido. Es preciso
en tan largo recorrido
llegar por fin, aparcar
de verdad en alguna parte.
No lo dudes ya más.
Con un ramo de flores
te estaré esperando, viajera,
tu sonrisa habrá de acompañarme
en este solitario vagón
donde fenezco.
Si es que estoy
a tu lado, sigue, sigue tu viaje
y no me busques, porque
me has encontrado.
Soy tú misma.

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Entry filed under: poesía.

interunetto CITA CON EL MAR

1 comentario Add your own

  • 1. Angus  |  enero 13, 2008 en 10:09 am

    Amparo:
    Enhorabuena por la creación de este blog y gracias por compartir tus poemas.
    Bienvenida a la blogosfera.

    Responder

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