RESI-DEMENCIA 1988

marzo 4, 2008 at 7:23 pm Deja un comentario

flores

RESURRECCIÓN

I

Espigando voy a veces
las palabras perdidas,
los versos balbucientes
que escribí en otros tiempos,
encontrando sus ecos lejanos,
revertidos, silentes
con su leve reclamo enmudecido,
estando ya su halito
cercano de la muerte.
Entonces los resucito
renovando sus postrimeras luces.

BÚSQUEDA

II

Buscándoos me adentro
en el espejo cóncavo
de la risa y del llanto.
Así parecen más veraces
los sueños de las lápidas,
la simpleza de los nombres
que apenas si se inscriben
en memoria de nadie.

No encontraré las magnolias
azules de aquellos tiempos.
Su realidad yace enterrada
bajo las lágrimas y los pañuelos.
Y es seguir recordando solamente
fantasmas, donde hermanadas
están nuestras sombras,
con las de los muertos.

LOS LOCOS

III

Mis amigos los locos
no quieren saber nada,
se pasean sin prisa,
se sientan bajo un árbol,
sonrien o están serios,
por no sé qué motivos misteriosos.
Me cuentan sus razones
tan simples y auténticas,
que parecen reales.
Hablan, las más de las veces
a solas, con la sombra alargada
que sus cuerpos proyectan,
o se quedan parados
en el medio del patio,
como muñecos rotos
que se niegan a seguir
funcionando.

La bondad es lo único
que no ha podido el mundo
arrebatarles, por eso me sonrien
como niños perdidos, que no quisieran
nunca reencontrarse. Y otros gimen
por no sé qué dolores, que quizá
los causantes olvidaron.

Son una gran familia, se ayudan,
se consuelan cogidos de la mano
y repiten la historia
de sus vidas truncadas,
con sus sueños fantásticos
de brujas y demonios,
o queridos fantasmas, quizá vivos,
que les abandonaron.

CARMEN

IV

Carmen es corpulenta,
podría hacernos daño,
si quisiera y, no mata una mosca.
Se empeña tan sólo en escaparse
y abre todas las puertas,
las luces, los grifos.
Abrirlo todo es su único escape,
tambien su corazón, engañado
por no sé qué avatares,
está del todo abierto a la bondad.
Y por la noche, cuando todos
duermen, cuida de mi hermana,
como un ángel vigilante.

DIONISIA

V

Mi amiga Dionisia
está siempre muy triste,
dice, que bebió un día
de un agua envenenada.
Quizás fuera la vida
o cierta convivencia insoportable
que la fuera empujando a su locura.

Es pálida como un jazmín,
pequeña y encogida, se pasea
como lo haría un pájaro enjaulado,
o se sienta, caída la cabeza,
durante horas, sin cambiar de postura.
Apenas si recuerda la sonrisa
y sus azules ojos devaídos,
sólo buscan consuelo en apagarse,
cerrados a la vida,
que los demás quizás
fueron negándole.

RAFA

VI

Rafa tiene las manos deformadas.
Se cayó en una hoguera
en uno de sus ataques epilépticos,
y así quedó, maltrecho y desvalido,
desde entonces y algo también
se le quemó por dentro.
Pero es bueno y sensible,
me habla de sus cosas
con su voz cariñosa y destemplada
y se pone a barrer la pinocha
del patio con paciente cuidado.
Dice, que fue molinero de joven
y que tiene un hermano,
al que sólo le importa su dinero.
Sus ojillos simpáticos me miran
y se humedecen tistes, conmovidos.
Es todo corazón, como un niño,
que se negó a crecer
con este mundo.

ANTONIA

VII

Antonia es pequeñita y habladora,
se pasa todo el día parloteando
como un pequeño loro de sus cosas.
Todos son su familia, Rafa el hijo,
Carmen, unas veces la nuera,
y otras una tía de la que aún
se acuerda, y así vive feliz
y se desvive por unos y por otros,
trajinando sin pararse en nada.
Tiene unos ojos grandes,
en la pequeña cara de garbanzo
rugoso y desdentado. Se cree
que puedo yo paliar sus males,
y me abraza contándome,
que se murió su Juan
dándole un beso. Es tortuosa,
afilada e inocente. Fue
en sus días, muy buena costurera.
Y aún teje y desteje increibles
atuendos disfrazando
la realidad a su manera.

VALENTINA

VIII

Valentina pregunta por su hijo.
a todo aquel que encuentra.
Hoy va a venir seguro,
nos dice convencida. ¿Le conoces?
Su Antonio es para ella todo el mundo,
por eso, necesariamente, hemos
de conocerle todos.
Vive soñando, razonando sola
con su sombra y las moscas
que la siguen. Fue, según dicen,
liviana de carácter, y ahora
sólo las moscas van tras de ella.
El hijo viene a verla tarde
o nunca y ella sigue
con su impaciente espera,
preguntado por él a los que vienen.
¿Conoces a mi Antonio?
Hoy vendrá a verme…

MIS AMIGOS

IX

Mis amigos los locos
vienen a despedirme, unos
me dan la mano torpemente,
otros se encogen en sus sillas
callados. Hay un mundo en sus ojos
distraídos y estáticos
que se ha quedado inmóvil.
Algunos son felices, otros siguen
contándome sus sueños trasnochados
y luego me persiguen con sus voces,
con sus gestos y tonos desabridos,
como cuando de niña me contaban
aquellos cuentos tristes asustándome.
Pero aún así, regreso y los escucho,
porque comprendo más a mis amigos locos,
que a los otros, los que se llaman cuerdos.

VOSOTROS

X

Hablemos de vosotros que estáis aquí,
olvidados, barajando a veces,
pesadillas antiguas, sueños oníricos.
Yo os comprendo, porque también
me he visto acosada por la locura,
con deseos de escapar del desastre
que razonar supone,
cuando la sinrazón nos acontece,
o el dolor nos aprieta hasta anularnos.

Sólo os queda la sombra prisionera
que no logró escapar por la locura
de su triste destino ineludible.

EVASIÓN

XI

Veo a Carmen queriendo huir
en su inocente desconfianza.
Solo quiere evadirse como yo,
sin saber cómo, por alguna puerta
abierta a la esperanza.
Salir o entrar, no se sabe si afuera
o dentro de sí misma. Su mirada
angulosa, indiferente, me persigue.
Quizá acabe yo un día como ella,
intentando escapar de esta trampa
de la vida, para encontrar la paz
tan difícil de hallar en este mundo.

VACÍO

XII

No he visto hoy
a mis amigos locos,
quizás ninguna imagen
alcance la medida
de su mundo truncado,
de su estrecho pasillo
silencioso.Da igual
que vaya a verlos
o me quede esperando
a la otra orilla.
El vacío es el centro
y no puedo llenarlo de palabras,
ni hallar explicación
al desvarío donde me arrastran.
Allí, acompañando a mi hermana
se quedan Rafa, Dionisia,
Valentina, Carmen, Antonia
despidiéndome cuando salgo
y ellos se quedan dentro.
O están ellos quizás fuera del todo
y soy yo la que sigue estando presa
de este ardiente vacío
en que me voy hundiendo.

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APUNTES DE UN VIAJE II APARTADO DE GUILLERMINA

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