Archive for junio, 2008

CERCANÍAS

RADIOGRAFÍA POÉTICA

Éste, como todos mis libros nos lleva a la reflexión de que buscamos a veces lejos lo que esta verdaderamente muy cerca, quizá dentro de nosotros, Consta de 46 poemas y he escogido 13 entre ellos.

CERCANÍAS – 1992

CAMPANADAS
A veces las palabras
nos despiertan,
como las campanadas de un reloj,
en la noche tranquila
sacudiendo la muda languidez
del corazón, a punto de morir
entre las sábanas.

RINCÓN DE PÁJAROS
En mi hogar
hay un rincón de pájaros,
donde poder volar a la deriva,
desafiando los malos tiempos,
las tormentas, contra los fantasmas
que ululan en las sombras inciertas
de la desesperanza.
Un pequeño y a la vez
infinito rincón, donde tender
a la ilusión el alma,
un vuelo sorprendido
donde amanecer siempre,
con el corazón libre de ataduras.
Y una canción donde colgar
el sol, día tras día,
y siga así,
alumbrándonos de noche.

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junio 28, 2008 at 2:28 pm Deja un comentario

ALONDRA

 

RADIOGRAFÍA POÉTICA

ALONDRA-1993

Este libro es más que nada una de mis muchas reflexiones, sobre la vida y el mundo y eso me hace sentirme quizás más cerca de los pájaros, que de los hombres y de ahí le viene el título de Alondra. Consta de 38 poemas de los cuales he escogido estos 12, como  estracto del libro.

SOMBRA

Cernida de palabras,
agobiada de ceros infinitos,
de incalculables sombras,
de agujeros profundos,
vacilante la voz,
con el péndulo sólo por destino,
lo imprevisto de la canción
como único asidero,
tu reclamo
como horizonte nítido.

Y yo eco tan sólo
de una sombra,
que ni siquiera es mía.

ENVEJECIENDO

Para mañana
guardaré el secreto,
la angustia.
Derrameré tan sólo
la palabra pequeña,
la sombra que proyecto.

Porque ya no creo
aquellas viejas historias.

Empiezo a ver
y a comprender
como siente la tierra
mis pisadas,
el dolor de su sed,
envejeciendo.

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junio 24, 2008 at 7:19 pm Deja un comentario

VERANO EN LA CIUDAD

VERANO EN LA CIUDAD

1993

Este libro, como su nombre indica, lo escribí un verano en que me sentía sola, sin amigos con los que compartir los calores y vicisitudes propias de la estación veraniega y, como es natural, se lo dediqué a los que como yo veraneasen en la ciudad. y eso es lo que pongo en la dedicatoria, más o menos.

SIEMBRA

Y yo me quedo en la ciudad
sembrando mi palabra desnuda
en sus desertizadas calles,
de las que todos huyen.

Porque no tengo ese rincón
amable junto al monte o el mar,
que me absuelva del ruido
de la urbana muchedumbre.

VALENCIA

La ciudad queda sola,
en silencioso gesto recoge
sus ventanas, cierra sus balcones
y empareda sus patios
y azoteas. Ruedan sin casi
cruzarse los coches y van
los autobuses doblando en las
esquinas de las calles, donde
algún transeunte acude,
ya sin prisa, a sus ocupaciones.

Tranquilidad que llega cuando
el calor se adueña de la urbe
y un aire más feliz,
menos contaminante, circula
por Valencia de turista.

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junio 23, 2008 at 2:55 pm Deja un comentario

ANTORCHA

RADIOGRAFÍA POÉTICA
ANTORCHA – 1994

Amigo, te regalo
una antorcha. El relevo
comienza en ese punto,
clave de nuestro encuentro,
cuando el suspiro quiebra
la voz y la escalada
de los versos se eleva
hasta la insospechada
altura del silencio.

Te regalo una flor
inestinguible,
para que tú la vayas
vertiendo y programando
sobre toda la tierra.

NO SÉ

¿Y qué hago aquí escribiendo,
siempre escribiendo, sin vivir?
¿Y que hago yo aquí…?
Pues la verdad os digo,
que no lo sé, porque
no me lo pregunté,
ni quise saber nunca
el porqué de escribir.

No intento siquiera
ser poeta o quizás sí.
no sé que he deseado ser
apretando la pluma
entre los dedos, para después
dejaros la palabra desnuda
y trémula sobre el papel.

Soy culpable de ello.
Quizá sea un delito
ser poeta…¿Lo soy acaso?
no sé.

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junio 19, 2008 at 8:39 pm Deja un comentario

EL NIÑO DE LA FUENTE

 

TRÍPTICO Y COLOFÓN
AL NIÑO DE LA FUENTE

I

Montado y quieto sobre la tortuga
viaja soñando el niño de la fuente,
una leve sonrisa se le ha quedado inmovil,
suspendida sobre el agua, ligera y jubilosa
que recorre su mano inexistente.
Mutilado también como los seres
que sufren de sus males sin remedio,
el niño de la fuente tiene amputado
un brazo y los dos pies, sin perder
la sonrisa de los labios un poco
rota y triste como su nariz…

Quizá las piedras, como los hombres,
sienten el dolor y la ruina
de acabarse un día sin razón,
como toda materia deleznable.

Así, cuando me vaya,
le recordaré siempre
con su leve y mutilada sonrisa,
y sus ciegas pupilas sin mirada
que tantas cosas dicen de este lugar,
donde la gente viene a recobrar
o abandonar la vida…

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junio 12, 2008 at 7:40 pm Deja un comentario

GOLONDRINAS

 

APARTADO DE GUILLERMINA

GOLONDRINAS

Continuando con la primavera, Guillermina, y porque ya se nos está acabando, quiero hacerte algunas consideraciones y decirte un poema-cuento que escribí el otro día.

Me parece estupendo Amparo, así nos durará un poco más la primavera. Yo también quería hacerte un comentario sobre el romanticismo del amor. Me parece que ahora lo han cambiado por el erotismo, dandole la vuelta, como a los calcetines y, como es natural, al volverlo del reves, parece que no despide un olor demasiado agradable…Y ésto ha sucedido porque se han quedado sin la poesía del amor. La oculta esencia de todas las cosas…¡Ay! también, ya lo sabes, soy una empedernida romántica como tú. ¡Nos parecemos tanto!

Que bién nos entendemos Guillermina. Pues este poema-cuento lo he escrito recordando a Gustavo Adolfo Becquer, uno de los grandes poetas del romanticismo, quizás el más romántico de aquellos tiempos y uno de los primeros poetas que leí por aquel entonces. Tendría yo unos diez a once años. Mi padre, viendo la gran afición e interes que yo sentía por los libros, me trajo de Valencia un precioso libro, seguramente editado en la Republica, que reunía a varios escritores y poetas célebres. Unos de ellos Góngora, Espronceda, Campoamor, Quevedo, Cervantes y Becquer. A su sombra crecimos juntas, tú y yo, porque me parece que fue entonces cuando empecé a desdoblarme en ti, para soñar, escribir y dibujar, aprendiendo a volar por la realidad mágica, que descubrí en la lectura de todos aquellos libros. Uno de ellos El Quijote de Cervantes, que le venía que ni escrito, especialmente, para la época aquella de la guerra “incivil” española y del desastre. Creo que a través de él aprendí a conocer mejor a los hombres y me enamoré de Don Quijote y de Sancho Panza y de sus tan creibles desventuras. Hoy quiero dar las gracias a todos los poetas aquellos, que sembraron en mi alma y en mi corazón la semilla de la poesía y del verso, porque a traves de ellos conocí la mágica experincia que supone leer, escribir o volar, que para mi significan lo mismo.

Claro que si, Amparo, porque acaso nos creemos que sólo vivimos, cuando estamos inventando, cada uno, nuestra propia vida, o quiza la estemos soñándo solamente hasta que un día despertemos. Pero haz el favor de contarme al fin tu cuento, que estoy intrigada.

Allá vá Guillermina.Te lo dedico en recuerdo de aquella infancia que compartimos leyendo poesía y aventuras cervantinas, separadas del mundo, en una cambra de aquellas que guardaban el trigo y los frutos el campo, rodeadas de hierba seca, algarrobas y naranjas, que nos comíamos de vez en cuando, con sólo una jaula de conejos por compañeros de nuestras experiencias y descubrimientos.

Cuento en Becqueriano

Hay veces que persigo
los rayos de la luna
para contarte un cuento.

El de una golondrina
que anidó en mi ventana
y tuvo cuatro hijitos,
oscuros chiquitísimos
que estaban piando siempre,
siempre llamándola.

Hasta que fueron grandes
y aprendieron a volar,
agitando las alas
como su madre.

Cuando se fueron
me quedé sola y triste
en la ventana,
mirándolos marchar.

Adios, adios, les dije…
Quizás en primavera,
como cantó el poeta,
Gustavo Adolfo Becquer,
volveran o… no volveran.
Y yo te pregunto a ti, Guillermina,
¿Crees tú que volveran?
Me pone triste el contestarte, Amparo, ya el poeta dudaba de su vuelta entonces, cuando el aire era puro, y los árboles presidian las ciudades y los parques. Recuerdo que en otras primaveras, las golondrinas y los vencejos revolaban por las calles, anidaban en las ventanas y los balcones y nos hacian un bién extraordinario comiendose todos los insectos que ahora tenemos que fumigar con productos contaminantes. Este año no hemos visto ninguno pasar por el balcón, ni hemos oido su canto tan especial como el silbo del viento. Que pena que no hayan venido este año y, no creo que vengan tampoco el año proximo. Casi me dan ganas de llorar porque, poco a poco, nos estamos quedando sin pájaros. Hasta los sufridos gorriones, que nos han acompañado siempre afrontando los fríos del invierno, han desaparecido de nuestro entorno.

Adios, adios Guillermina. Los pájaros se van antes porque son más sensibles, pero después les seguiremos nosotros. ¿Qué pensaran los internautas de este asunto…?

Me parece Amparo, que tampoco lo sabremos, porque seguimos estando solas, tú y yo, como siempre.
 

junio 8, 2008 at 4:16 pm Deja un comentario


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