GOLONDRINAS

junio 8, 2008 at 4:16 pm Deja un comentario

 

APARTADO DE GUILLERMINA

GOLONDRINAS

Continuando con la primavera, Guillermina, y porque ya se nos está acabando, quiero hacerte algunas consideraciones y decirte un poema-cuento que escribí el otro día.

Me parece estupendo Amparo, así nos durará un poco más la primavera. Yo también quería hacerte un comentario sobre el romanticismo del amor. Me parece que ahora lo han cambiado por el erotismo, dandole la vuelta, como a los calcetines y, como es natural, al volverlo del reves, parece que no despide un olor demasiado agradable…Y ésto ha sucedido porque se han quedado sin la poesía del amor. La oculta esencia de todas las cosas…¡Ay! también, ya lo sabes, soy una empedernida romántica como tú. ¡Nos parecemos tanto!

Que bién nos entendemos Guillermina. Pues este poema-cuento lo he escrito recordando a Gustavo Adolfo Becquer, uno de los grandes poetas del romanticismo, quizás el más romántico de aquellos tiempos y uno de los primeros poetas que leí por aquel entonces. Tendría yo unos diez a once años. Mi padre, viendo la gran afición e interes que yo sentía por los libros, me trajo de Valencia un precioso libro, seguramente editado en la Republica, que reunía a varios escritores y poetas célebres. Unos de ellos Góngora, Espronceda, Campoamor, Quevedo, Cervantes y Becquer. A su sombra crecimos juntas, tú y yo, porque me parece que fue entonces cuando empecé a desdoblarme en ti, para soñar, escribir y dibujar, aprendiendo a volar por la realidad mágica, que descubrí en la lectura de todos aquellos libros. Uno de ellos El Quijote de Cervantes, que le venía que ni escrito, especialmente, para la época aquella de la guerra “incivil” española y del desastre. Creo que a través de él aprendí a conocer mejor a los hombres y me enamoré de Don Quijote y de Sancho Panza y de sus tan creibles desventuras. Hoy quiero dar las gracias a todos los poetas aquellos, que sembraron en mi alma y en mi corazón la semilla de la poesía y del verso, porque a traves de ellos conocí la mágica experincia que supone leer, escribir o volar, que para mi significan lo mismo.

Claro que si, Amparo, porque acaso nos creemos que sólo vivimos, cuando estamos inventando, cada uno, nuestra propia vida, o quiza la estemos soñándo solamente hasta que un día despertemos. Pero haz el favor de contarme al fin tu cuento, que estoy intrigada.

Allá vá Guillermina.Te lo dedico en recuerdo de aquella infancia que compartimos leyendo poesía y aventuras cervantinas, separadas del mundo, en una cambra de aquellas que guardaban el trigo y los frutos el campo, rodeadas de hierba seca, algarrobas y naranjas, que nos comíamos de vez en cuando, con sólo una jaula de conejos por compañeros de nuestras experiencias y descubrimientos.

Cuento en Becqueriano

Hay veces que persigo
los rayos de la luna
para contarte un cuento.

El de una golondrina
que anidó en mi ventana
y tuvo cuatro hijitos,
oscuros chiquitísimos
que estaban piando siempre,
siempre llamándola.

Hasta que fueron grandes
y aprendieron a volar,
agitando las alas
como su madre.

Cuando se fueron
me quedé sola y triste
en la ventana,
mirándolos marchar.

Adios, adios, les dije…
Quizás en primavera,
como cantó el poeta,
Gustavo Adolfo Becquer,
volveran o… no volveran.
Y yo te pregunto a ti, Guillermina,
¿Crees tú que volveran?
Me pone triste el contestarte, Amparo, ya el poeta dudaba de su vuelta entonces, cuando el aire era puro, y los árboles presidian las ciudades y los parques. Recuerdo que en otras primaveras, las golondrinas y los vencejos revolaban por las calles, anidaban en las ventanas y los balcones y nos hacian un bién extraordinario comiendose todos los insectos que ahora tenemos que fumigar con productos contaminantes. Este año no hemos visto ninguno pasar por el balcón, ni hemos oido su canto tan especial como el silbo del viento. Que pena que no hayan venido este año y, no creo que vengan tampoco el año proximo. Casi me dan ganas de llorar porque, poco a poco, nos estamos quedando sin pájaros. Hasta los sufridos gorriones, que nos han acompañado siempre afrontando los fríos del invierno, han desaparecido de nuestro entorno.

Adios, adios Guillermina. Los pájaros se van antes porque son más sensibles, pero después les seguiremos nosotros. ¿Qué pensaran los internautas de este asunto…?

Me parece Amparo, que tampoco lo sabremos, porque seguimos estando solas, tú y yo, como siempre.
 

Anuncios

Entry filed under: General.

EL HIJO DE PAPEL EL NIÑO DE LA FUENTE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


junio 2008
L M X J V S D
« May   Jul »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  

Entradas recientes

Visitas

  • 9,009 hits

Feeds

Creative Commons License
Palabras del aire by Amparo

directorio de weblogs. bitadir

Crédito imágenes

Las imágenes de este blog proceden de http://flickrcc.bluemountains.net/

A %d blogueros les gusta esto: